Holy Bible teacher…!
Mag. Ricardo Rico Guzmán
Cel: 3156250988
Tutor Medio Tiempo
N°5 Vol. 1 Centro Regional Girardot- Artículo de
Reflexión
RESUMEN
Discernir
en el ámbito educativo, sobre la importancia del libro de texto, ha generado
gran controversia, desde su origen, fin, estilos, implementación, es así, que
el espacio dialéctico permite debatir sobre su incidencia en los procesos de
enseñanza-aprendizaje. Este pequeño texto, deja abierta las perspectivas
entorno a esta herramienta, para que a partir de su análisis, se tome la mejor
imagen pedagógica de acuerdo a su criterio de uso.
ABSTRACT
Discern in education, about
the importance of the textbook, it has generated controversy since its origin,
purpose, styles, implementation, so that the dialectical space allows discuss
its impact on the teaching-learning. This small text leaves open the
perspectives around this tool, so that from its analysis, it takes the best
educational image according to its criterion of use.
PALABRAS CLAVES
Libro
de texto, estilos, currículo, didáctica, enseñanza.
KEYWORDS
Textbook, styles, curriculum,
teaching, teaching.
Quizás,
el ser docente es una de las labores más exigentes dentro de un grupo social,
ya que esta profesión está supeditada a los procesos de cambio de cada
sociedad, esa sociedad cambiante que transforma el currículo de acuerdo a sus
necesidades; no obstante, una de las herramientas que ha mutado con la docencia
ha sido el “libro de texto,” aquella que se ha convertido en la “Santa Biblia
del profe”, así, nos enfrentamos en un ejercicio dialéctico, para reconocer las
posiciones más significativas, dentro de la puesta en práctica del currículo a
través de éste medio escrito.
Para
contextualizar… los orígenes… el “Orbis Pictus” de Comenio, fue el primer libro
didáctico en el que combinaba la imagen y la palabra, con el fin de facilitar
la lectura, esto se da en el s. XVII, y desde entonces hace parte de la
enseñanza. Pero en la actualidad surgen interrogantes alrededor de él. ¿El
libro de texto, se convierte en algunos casos en el docente?, ¿se ha generado
una dependencia o indiferencia hacia él?, ¿es un instrumento clasista en la
actualidad?, ¿realmente aporta al proceso de enseñanza-aprendizaje?; es posible
que surjan más interrogantes, pero quedan a la discreción del lector su
análisis.
Partiendo
de lo anterior, podríamos analizar lo siguiente: las escuelas no son lugares neutrales y consiguientemente
tampoco los profesores pueden adoptar una postura neutral Giroux (1990) ante el
conocimiento, la cultura y su forma de desarrollarla en la práctica. Creer que
pueda existir una prosa para los libros de texto universalmente óptima es falsa
Westury, (1991) citado por GUEMES, R.M. (1994).
Por consiguiente, se suele presentar
que en los colegios privados de estrato medio, la selección de libros de texto,
parte del hecho de qué editorial ofertaba más, sobre el nivel de compra del
colegio o de los estudiantes, a la espera de la mejor prebenda; o en los
estratos altos, casi que los libros de textos partian de la tendencia que se
estuviera en furor y de la más alta calidad, teniendo un motivo de valor
agregado a las pensiones y al progreso académico; pero en el sector publico, de
acuerdo a las tendencias educativas y a los programas copiados de otros países,
donde la incorporación del libro de texto se da en función de lo rural y urbano
(ejemplo: libros del programa P.T.A.[1],
Colección L.E.A.[2])
y donde la desigualdad de contenidos marca una gran diferencia en calidad,
conviertindolos en parte de ese inventario que se da de baja sin usar, en fin;
la autonomia del docente para escoger el libro de texto que mejor se acomode
seguirá supeditada a la condiciones administrativas de turno, que promulgará
con bombos y platillos el éxito de su propuesta. De esta forma, dificilmente se
podrá encontrar una prosa que se ajuste a las necesidaes del estudiante,
manejando de esta manera, dos realidades, una la que muestra el texto y otra la
que vive el educando en su entorno, con los medios de comunicación y las
experiencias cotidianas.
Esto ha sido, el panorama desde lo
administrativo, donde la dinámica académica también converge en el docente,
donde factores endogenos y exogenos, siguen influyendo en su prespectiva del
uso del libro de texto, como lo analiza GUEMES(1994) (…) Asimismo,
se dedica menos tiempo a la actualización y formación permanente del
profesorado, ya que se supone que los que se actualizan son los textos
escolares; tampoco se incrementa salarios en relación con la subida del coste
de vida, ya que no se puede reivindicar más sueldo para un personal al que se
le dejan pocas parcelas de actuación profesional (…).
Es
así, que dentro del propio esquema de vida profesional que tiene el docente, el
libro de texto puede ser su salvación, ante las presiones gubernamentales y
forma de llenar en algunos casos esos vacíos conceptuales ante el avance de la
misa sociedad que habita, de una u otra manera ¡el currículo se tiene que
cumplir!, esa es la premisa. Por ende, aunque cada docente podría tener sus
criterios para catalogar cuál es bueno o malo, lo único cierto es que la
efectividad real de los libros de texto como ayuda didáctica, depende del uso que
del profesorado pueda hacer de ellos. Heyneman (1981)
Por
lo tanto, a pesar que los estudios realizados no son tan actualizados, si se
puede seguir presentado los mismos comportamientos en su implementación, como
lo considero Zohorik (1991) citado por Alzate et al (2005) en algunos estudios
de casos al establecer: el estilo “coverage”
donde el texto era empleado durante toda la clase, o el de “extension” que además de ser transmisor,
permitía el desarrollo de ejercicios en los que se implica al estudiante; esto
requiere la comprensión del texto y la aplicación de sus contenidos, por último,
el “thinking” mirando el libro de
texto como un instrumento para reflexionar, permitiendo que el libro sea el
pretexto para pensar y el profesor se vale de él, para comprometer al alumno en
actividades que requieren actitud crítica y pensamiento creativo. Quizás, yo le
agregaría el “hybrid” (propio), donde el docente arma su propia estructura de
contenido del texto para la clase con
actividades, a partir del ensamble de varios textos extraídos de la web, y con
algunas prácticas de los ya mencionados.
Ahora, el interrogante sería, ¿cuál papel cumple el
libro de texto en la actualidad?, pues en pleno s. XXI, donde impera la
sociedad del conocimiento, logrando cambiar paulatinamente los roles del
docente y discente, convergen nuevas formas de comunicación (sincrónica y
asincrónica) y de procesamiento de la
información, así, que los entornos de aprendizaje por ende cambian, ¿dónde
queda la función del libro de texto?, como lo diría Cabero (1996) los
estudiantes del futuro tendrán que poseer diferentes competencias básicas para
aprender conocimientos nuevos, desaprender conocimientos adquiridos y ya no
válidos por las transformaciones del mundo científico y reaprender los nuevos
conocimientos que se vayan generando. También será necesario que estén
capacitados para el autoaprendizaje mediante la toma de decisiones, la elección
de medios y rutas de aprendizaje y la búsqueda significativa de conocimientos.
Teniendo en cuenta lo anterior, en la actualidad los
libros de textos ya se han permeabilizado por los preceptos tecnológicos,
reciben apoyo en línea y son en gran parte más dinámicos para la aprehensión de
ese conocimiento propuesto por el currículo; cada estudiante de acuerdo al rol
que ha adoptado su docente y bajo los criterios del horizonte institucional que
los cobije, tendrá como metas: ya no en una escuela de reproducción, de
transmisión si no de creación, de construcción de conocimiento, logrando
replantear el hecho educativo, formando ciudadanos para una sociedad de
aprendizaje constante, donde prevalezcan la inteligencia ambiental como medio
de almacenamiento de nuevos saberes, por consiguiente, los libros de texto
seguirán vigente desde diferentes ópticas, que no siempre darán respuesta a los
interrogantes plateados en este breve derrotero y que tan solo, encontraran la
solución apropiada al significado que tiene esta ayuda educativa para el
docente, en el criterio que cada quien asume para su uso.
Lo único cierto, es que en algunos contextos se seguirá viendo como la “Sagrada Biblia del profe” de la cual,
difícilmente podrán separarse, para seguir abriendo ese espacio de intercambio
de conocimiento “significativo”, querido por mucho y cuestionado por otros.
Referencias
Bibliográficas
Alzate
et al. (2005). El Texto escolar y las mediaciones didácticas y cognitivas.
Papiro. Retomado de: http://repositorio.utp.edu.co/dspace/bitstream/handle/11059/3401/El%20texto%20escolar%20y%20las%20mediaciones.pdf?sequence=1
Cabero,
A.J. (1996). Nuevas Tecnologías, Comunicación y Educación. Edutec. Revista
Electrónica de Tecnología Educativa. No 1. P. 6. DOI: 10.21556/edutec.1996.1.576
GUEMES,
R.M. (1994). Libros de texto y desarrollo del currículo en el aula. Un estudio
de casos. Serie de Tesis Doctorales. Curso 1993/94. Reproducido en Servicio de
Publicaciones Universidad de la Laguna. Retomado de: ftp://veda.bbtk.ull.es/ccssyhum/cs15.pdf
No hay comentarios:
Publicar un comentario